De   16 diciembre, 2020

Os presentamos el programa de radio número 5 de la temporada 3.

Al final del documento está el enlace para poder escucharlo.

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Rod Canion, Jim Harris y Bill Murto eran tres compañeros que trabajaban para la empresa Texas Instruments, compañía que ya hemos mencionado varias veces y que en un futuro tendrá programa propio.

Su odio hizo que nuestros protagonistas se unieran.

En sus continuas quedadas de amigos criticaban y ponían verde la compañía en la que trabajaban y es que estaba lastrada por los gestores que la manejaban.

Por ese motivo tomaron la decisión de abandonar dicha empresa y, juntos, crear su propia compañía en el que hubiera un buen ambiente de trabajo.

Pero no sabían qué hacer, no tenían nada claro. Se reunieron en casa de Bill un jueves a las 7:30 para buscar ideas potenciales de negocio y, al menos, tomarse algunas cervezas. Con un libro titulado “El manual del emprendedor” repasaron sus opciones y barajaron la posibilidad de abrir un restaurante mejicano. Aunque, al final, decidieron centrarse en hacer algo relacionado con sus conocimientos.

Sus familiares y amigos no podían entender que quisieran romper la estabilidad que tenían en la empresa para buscar algo distinto y arriesgado.

Pero es que, en aquella época, el mundo de la informática estalló con múltiples empresas que desarrollaban máquinas muy interesantes. Estaba Apple con su Apple II, Commodore con su PET, RadioShack con su TRS-80…

Y de repente, buscando su trozo de pastel, IBM transformó su negocio de mainframes sacando el primer PC buscando un público impensable hacía pocos años. Un público localizado en los hogares o pequeñas empresas en lugar de las grandes empresas a las que vendían sus productos.

Chicos!!! Ya no estáis solos!!! Aquí llega IBM para que no se le escape el mercado de informática de consumo!!!

La fiebre de la microinformática había estallado. Cada fabricante sacaba equipos cada vez más asombrosos. Pero hubo uno que les llamó la atención a nuestros tres protagonistas, y este fue el Osborne 1.

El «pequeño» portátil Osborne 1 de amplia pantalla y fácil de llevar en una mano.

El Osborne 1 fue el primer ordenador portátil que salió al mercado. Con una asombrosa pantalla de 5 pulgadas (hoy en día los teléfonos tienen pantallas mucho más grandes), peso de 11 kg y con el sistema operativo CP/M.

Esto encendió la bombilla de Rod. Osborne estaba teniendo un tremendo éxito siendo absolutamente feo (palabras de Rod, no mías que me parece maravilloso) y él se había comprado un IBM PC. Le pareció obvio que aquel PC, si fuera portátil, sería un éxito de ventas. El mismo formato portátil pero con las aplicaciones de PC.

No tenían ni idea de cómo crear un plan de negocio, pero estaban seguros que el aspecto del producto era importante para la gente. Por eso, se reunieron con Ted Papa John en una pastelería para comerse unas tartas y, además, transmitirle sus ideas sobre el producto que querían crear. No se llevaron ni un bloc de notas. Así que Ted Papa John tuvo que hacer un diseño preliminar en un mantel individual de papel tras pedir un lápiz a la camarera.

Ese primer diseño se parecía al Osborne pero con líneas mucho más suaves y un teclado como el del IBM PC.

Cuando vieron el dibujo supieron que debían seguir adelante.

Tras conseguir una financiación de 750.000 dólares de Ben Rosen, que se guió por una corazonada, alquilaron unas oficinas y se pusieron a hacer entrevistas para buscar empleados. Todos los entrevistados tuvieron que firmar un contrato de confidencialidad.

A estas alturas, ya había muchas empresas que estaban diseñando ordenadores clónicos de los IBM PC. Ellos no buscaban mejorar dicho ordenador sino que sus aplicaciones y sus periféricos funcionaran exactamente igual.

Debería tener una compatibilidad absoluta. Misma disposición y atajos del teclado, mismo funcionamiento, que no tuvieran que aprender nada nuevo. Compatibilidad TOTAL. Y para hacerlo deberían conocer el funcionamiento del IBM PC desde dentro, por lo que tendrían que hacer ingeniería inversa para conseguirlo.

IBM creó el PC sin creer en él. Simplemente veía cómo la informática iba entrando cada día más en los hogares, por lo que sin apostar mucho por ello, juntó componentes estándar y creó la máquina sin saber el éxito que llegaría a ser. Ellos no inventaron las disqueteras, ya se usaban en ordenadores como MSX. Tampoco inventaron el procesador, cogieron uno que había diseñado Intel. Ni la memoria de las máquinas. Todo era convencional. Simplemente se conectaba todo junto para que luego los gobernase un sistema operativo que hacía uso de un código muy especial. LA BIOS.

IBM publicó el código fuente en ensamblador de su Bios en el manual de referencia por lo que otras compañías simplemente la copiaron. Pero la Bios, aunque estuviera publicada, era código propietario y tenía sus derechos. Ellos sabían que copiar el código podría ocasionarles problemas legales.

Como Gary Stimac había visto esos manuales de referencia con el código de la Bios, Rod Canion le dijo que no podría escribir el software de su futura creación para evitar denuncias legales y le buscaron otro puesto en la empresa. 

Decidieron meter a un grupo de programadores que no hubiera visto dicho código para realizar otro que funcionase exactamente igual. Y ahí es donde comenzó el complejo proceso de ingeniería inversa que se conoce como “diseño de la habitación limpia” o “diseño muralla china”. Tenían que imitar el funcionamiento del IBM PC completamente a ciegas.

Un primer grupo de ingenieros estudió la BIOS de IBM (unos 8 KB) y describieron lo que iba haciendo sin hacer referencia al código. Simplemente le indicaban al segundo grupo de ingenieros cómo iba trabajando la BIOS paso a paso sin que estos tuvieran que ver ningún código de programación.

Este proceso le costó a Compaq mucho tiempo y dinero, se estima que pudo ser cerca de un millón de dólares de la época, pero dió su resultado. Compraron todo el software que existía para IBM PC y lo ejecutaban hasta que algo fallaba. En ese momento estudiaban por qué había fallado, lo corregían y volvían a probar con otro.

El 4 de noviembre de 1982 Rod Canion se encargó de presentar en Nueva York el Compaq Portable Computer, algo que cambió todo en el mundo de la informática.

Tal vez no lo sepan, pero tras mucho esfuerzo, esta máquina unificó los sistemas domésticos en uno solo.

Gracias a la extrema compatibilidad que tenía la máquina, se convirtió en el clónico por referencia. Su precio: 2995 dólares.

Otras compañías, como Phoenix Technologies, se dieron cuenta que programar BIOS desde cero tenía sentido como fuente de negocio, y siguieron sus pasos y una vez replicada la BIOS se la vendieron a otros fabricantes de clónicos (incluso a día de hoy podemos encontrar sus BIOS en equipos actuales).

53.000 equipos se vendieron durante el primer año. Algo extraordinariamente excepcional teniendo en cuenta la época de la que hablamos.

IBM no podía acercarse a la calidad ni al diseño que tenían estos equipos.

Mientras tanto, Compaq salía triunfante y la cultura de empresa se acercaba a sus trabajadores con comida y bebida gratis para ellos. Se ganó el favor del público con un márketing protagonizado por el célebre humorista británico John Cleese. A pesar de eso, sus anuncios no hicieron ni sombra al que presentó Apple con el Macintosh. Pero Apple buscaba otra liga. Ellos no querían compatibilidad sino luchar equipo a equipo para ver quién era mejor.

Las ventas de Compaq fueron tan grandes que lograron quitarle a IBM incluso el puesto prioritario del fabricante Intel a la hora de comprar sus procesadores.

Con una IBM contra las cuerdas, se forzó un trato preferente con Intel exigiendo la exclusividad de su nuevo procesador 386 pero Intel se negó y Compaq fue el primer fabricante en ofrecer clónicos con el chip 386 (los Compaq DeskPro 386). 

IBM siguió luchando y creó un BUS nuevo llamado MCA para mejorar el rendimiento de sus equipos. Pero Compaq, aliado junto a otros 8 fabricantes de clónicos, desarrollaron el bus EISA con dos grandes ventajas. La primera que era compatible con la tecnología anterior. La segunda que no era una plataforma controlada por IBM.

IBM ya bastante enfadada envió un ejército de abogados a las oficinas de Compaq para terminar de una vez por todas con todo aquello. Les demandaron por violación de patentes pero la cosa ya estaba tan descontrolada que tras un tiempo consiguieron llegar a un acuerdo. Un acuerdo que costó a Compaq la friolera de 130 millones de dólares.

Ya solventado el problema con IBM, Compaq continuó creciendo sin parar. Hasta tal punto que los equipos de Compaq funcionaban incluso mejor que los originales de IBM. Tras esto, el gigante azul comenzó a caer y caer y nunca más se recuperó.

Y el mercado cambió. Cada vez había más fabricantes de clónicos que desarrollaban productos de excelente calidad. Pero no solo eso, sino que encima tenían unos precios inmejorables. Además, los socios fundadores ya no estaban en la empresa por las discrepancias que habían tenido a la hora de seguir ciertas estrategias de mercado.

En el 2002, tras varios problemas de calidad en sus equipos y con una competencia muy cruda con otros fabricantes, HP termina comprando por 24.200 millones de dólares la compañía. Y así acaba una era en la que tres amigos, tras rechazar montar un restaurante mejicano, consiguen apagar la luz del gigante azul y hacerse con el control de los ordenadores personales. Al final les hicieron lo que ellos habían hecho a IBM, pero gracias a todo esto nosotros podemos disfrutar de una informática mucho más cómoda.

Puedes escuchar el programa aqui:

Hasta la próxima ^^.

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